Política de zascas y casoplones

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La Real Academia Española ha introducido los términos zasca (respuesta cortante, chasco o escarmiento) y casoplón (casa grande y lujosa) en la última edición del diccionario español. Curiosos términos que, pese a estar reconocidos de manera oficial recientemente, llevan implantados en los mensajes políticos desde tiempos ancestrales. El debate del lunes es un buen escaparate de ambos. Más allá de propuestas coherentes, argumentos sólidos, enfrentamientos dialécticos que no se basen en el griterío o, en definitiva, algo de carisma política, el objetivo era derribar al otro a golpe de ingenio, que tampoco es que sea abundante. Imagino que los asesores de los representantes estarían al tanto del hartazgo de la sociedad respecto a estos debates, que si ya de por sí son un tanto cansinos, cuando te enteras de que dura en torno a cuatro horas te quieres morir del susto, o ponerte una serie en Netflix, como mínimo. En fin, el equipo de comunicación de cada partido se pone manos a la obra en busca de su particular minuto de oro, con el objetivo de lograr llamar la atención, ser el centro del debate y recriminar a sus adversarios su poca capacidad para debatir.

Además, esas reuniones predebate deben de ser fabulosas: “Tenemos preparado un adoquín Albert, ¿cómo te quedas?” o “Pedro, tú al papel, y cuando te enfoquen estira el cuello y saca morros, que sepan que eres el más guapo de todos”. Independientemente de los adoquines o la presencia en cámara, lo que es transversal a todos son los recientemente reconocidos zascas. Que si esto lo hundiste tú y lo he arreglado yo, que si siempre estáis igual, que si lo que hay que hacer es tener responsabilidad y sensatez, hombre. Una amalgama de lanzas dialécticas que en ocasiones acaban en mal puerto, como le ocurrió a Abascal cuando incriminó a Iglesias su antipatriotismo.

Por desgracia, los diferentes representantes dedicaron demasiado tiempo en lograr el zasca perfecto, olvidándose por frenar las mentiras y barbaridades de VOX, así como de denunciar que se hiciera campaña discriminatoria en un centro de menas. Así pasa, ancha es Castilla en cuanto a mentiras se refiere, total, nadie las frena confiando en que la indiferencia es el mejor arma en estas situaciones. Sin embargo, que a un partido le sea indiferente las barbaridades de otro, no significa que le sea al conjunto de la sociedad española, como así lo demuestra el notable aumento de VOX en las encuestas. Por otro lado, los casoplones son la manzana en el árbol del paraíso, por mucho que digamos no querer, la tentación está ahí, como le pasó a Pablo Iglesias. Él no quería, pero hombre, te ponen unas condiciones que como para decir que no, oiga. Por cierto, los jinetes patrióticos enfundados en mentiras saben algo del tema. De hecho, son tan buenos que Monasterio estaba completamente capacitada para ejercer de arquitecta seis años antes de obtener el título, ¿por qué? Porque es la España que trabaja, y puede que no sepas un pimiento de vigas, andamios y normativa de suelo o edificaciones, pero oye, madrugas, que eso es un punto muy a favor y demuestra que, aunque no sepas mucho, tienes la intención, que es lo que dicen siempre los veteranos.

En caso de que el edificio al final se derrumbe (situación que no anda muy lejos) quedará la intención desperdigada de los escombros, que todavía conservarán parte de los zascas virales que se emitieron en la campaña.

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