Calle La Pantomima

por

Habrá gobierno, o al menos eso parece. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han alcanzado un preacuerdo sorpresa en menos de 48 horas tras las últimas elecciones. Pese a que esta ecuación pareciera imposible vistos los resultados del domingo, se ha hecho posible como si hace meses no hubieran querido formar un gobierno en una situación de gobernabilidad mucho más estable para los españoles. A partir de ahora, hay que tener en cuenta los apoyos necesarios para que salga adelante este nuevo gobierno “para cuatro años”, según Sánchez. Atención a la sopa de letras: Más País, PNV, PRC, BNG y Teruel Existe tienen que dar el “sí, quiero” (con el sí a secas bastaría también), además de contar con las abstenciones de ERC y Bildu; siempre y cuando no trate de convencer a Ciudadanos de una abstención en plena era posrivera, que de momento se antoja imposible. Todo ello deja constancia que Aitor Esteban tenía más razón que un santo, y que el que no entienda la plurinacionalidad española tiene un problema de miras.

Con todas estas formaciones incluidas en un gobierno, las presiones del independentismo catalán, vasco y ¡hasta gallego! crecerán en uno de los momentos con mayor inestabilidad territorial en el que se encuentra el país. A pesar de dicha presiones, parece que el necesario y urgente diálogo para regenerar la sociedad en Cataluña entrará en la nueva hoja de ruta. Solo falta por ver hasta qué punto será diálogo y hasta qué otro serán extorsiones y provocaciones como la moción sobre la autodeterminación de este 12 de noviembre. Habrá que esperar para conocer cuáles serán los límites a unos líderes incendiarios e irresponsables que buscan confrontar a la gente a base de injurias y mentiras. Hay que puntualizar que no todo es una tragedia, pues la pluralidad de formaciones también influirá de manera positiva en la implicación de solventar la situación de la España vaciada (ya está incluida en el documento de preacuerdo) que tanta falta hace.

Por desgracia, Iglesias y Sánchez deberán hilar muy fino en la crisis catalana, puesto que una mala gestión  de la misma daría más alas a Vox, provocando la deriva reaccionaria de la derecha de este país que tanto beneficia a los de verde. Deriva reaccionaria que ya está haciendo notar en la nuca del PP, puesto que  Pablo Casado ya se ha encargado de tachar el preacuerdo de “radical”, para que no le coman la tostada.

Todo ello converge en un proyecto ilusionante, por un lado e incierto, por el otro. No es normal que un acuerdo que se ha concretado con tanta celeridad no fuera posible durante meses de negociaciones. Tal vez los rasputines hayan sido trasladados a un segundo plano, haciendo que los líderes se desenvuelvan en una suerte de duelo a muerte en el que Iglesias sería el vencedor. De momento, le ha tocado comerse el marrón de la vicepresidencia, que parece que no lo quiere nadie. Primero iba a ser para Irene Montero, luego para Nadia Calviño y al final para Pablo Iglesias. La pobre Carmen Calvo debe estar encolerizada en su casa preguntándose sobre la igualdad, la paridad y esos conceptos que se van al carajo a la hora de repartir sillones.

El texto del acuerdo (a falta de conocer más detalles en los próximos días) aboga por un gobierno progresista que sitúe a España como “referente de la protección de los derechos sociales en Europa, tal y como los ciudadanos han decidido en las urnas”. Por desgracia, parece que no se han enterado que esos ciudadanos no han dado para una mayoría o, al menos, una estabilidad que en abril sí existía.

Si algo está claro es que, hasta que no se conozcan los detalles íntegros del acuerdo, todo lo aquí escrito sobre futuras políticas son meras especulaciones. De momento estamos en la calle de la pantomima, con letreros iluminados que anuncian las mejores reformas fiscales de la ciudad, un bar libre de machismo, el gran casino del crecimiento económico, locales que reconocen la dignidad de las personas y no sé cuántas declaraciones de intenciones más. Pese a la incertidumbre de fondo, el primer paso se ha dado, dejando el carné de socios de la cofradía del Santo Reproche. Esperemos que los nuevos Presupuestos Generales tarden en torno a 19 días y no 500 noches.

1

No Comments Yet.

What do you think?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *