(Des)encanto. Feminismo y Groenning

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a nueva serie de Matt Groening, (Des)encanto, ha llegado como un jarra de agua helada en pleno verano. el creador de Los Simpsons o Futurama ha dado el salto a la pantalla digital con una crítica feroz al sistema tal y como lo conocemos, eso sí, adentrados en un cuento de princesas, elfos, demonios y mucho más.

El feminismo es el movimiento social de la década haciendo que los nuevos proyectos audiovisuales encuentren en él una nueva forma de contar las historias. (Des)encanto es un claro ejemplo de ello. ¿qué haría una princesa en plena Edad Media si de ella dependiera la decisión de casarse con el primer heredero de cualquier reino que por allí pasaba estrechando relaciones institucionales? Probablemente darse media vuelta y bajar al bar, jugar al póker e incluso meterse en algún que otro lío para desinhibirse. Y eso es exactamente lo que hace la princesa Tiabeanie.

(Des)encanto es una crítica acorde a los nuevos tiempos, y es por ello que el feminismo está muy latente en muchas de las escenas de la serie. Una chica joven, con ganas de tener su propia vida, cuyos tres deseos son ser dueña de su propio destino, volver a ver a su madre fallecida y un novio que la escuche. Esa es Tiabeanie o “Bean”, la protagonista de este cuento gamberro y necesario. El mundo no se lo pone nada fácil, su padre, el Rey Zøg, busca un novio para ella en busca de intereses monárquicos haciendo caso omiso a las peticiones de su hija, teniendo que hacer ella las veces de hija obediente que acepta todo sin condición alguna. Todo esto llamándose el reino Utopía.

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La princesa “Bean”, el demonio negro y el elfo

Los elfos viven en un mundo diferente al de utopía. Ellos tienen su propio mundo en el que todos trabajan en una cadena de producción de golosinas y son felices por imposición. No tienen más opción que trabajar en la cadena, no conyugar con ninguna mujer y ser felices con su sueldo, pagado en golosinas, por cierto, ¿no les suena de algo? El trasfondo de este mundo es una crítica de lleno al sistema laboral tal y como lo conocemos. Trabajar sin parar, no preguntar demasiado y limitarnos a estar bien con nuestros sueldos respectivos.
El elfo se cansa de la felicidad impositiva y da el salto a nuevos mundo traspasando los muros que separan este mundo del resto. Magnífica escena en la que el elfo se encuentra en medio de una guerra entre gnomos y trolls, donde unos y otros se descuartizan en una masacre digna del bombardeo de Dresde. Ante todo este escaparate de violencia el elfo disfruta como nunca antes al grito de “¡Me encanta la guerra!”.
Este mundo de cuentos y aventuras al estilo de Matt Groenning adquiere más ácido aun cuando su aparición un pequeño demonio negro que recuerda mucho a Bender, de Futurama. Este es un supuesto regalo de boda para la Princesa Tiabeanie, aunque en realidad es una argucia de unos seres malignos que observan todo lo que hacen el demonio, la princesa y el elfo en una guarida secreta a través de un fuego verdoso.

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Los protagonistas de la serie en la entra de Utopía

Los detalles son la clave para entender la crítica que hay de fondo en la serie, como ya pasaba en Los simpsons. También hay guiños a otras series del momento como Juego de Tronos, con los reyes que son hermanos y el trono que está en la iglesia donde se va a celebrar la boda, que es muy similar al de la serie americana.
A mi gusto, los mejores detalles son los que se encuentran los tres protagonistas a lo largo de sus aventuras. En una de ellas, después de que el elfo saltara las fronteras de su mundo, se encuentra con una pareja de campesinos que acogen al primero para cobijarle y darle almuerzo. El matrimonio campesino se autoreprocha constantemente la mísera vida que ambos llevan y finalmente echan al elfo de su casa porque este estaba elogiando en exceso la comida que el matrimonio les estaba sirviendo. Le acusaban de “elogiador”. Maravilloso.

Pese a no ser tan buena como sus dos hermanas mayores (era prácticamente imposible) y aun quedando mucho rodaje todavía, Matt Groenning y su equipo han vuelto a escena en el 2018 con este nuevo proyecto que no dejará indiferente a nadie.

Y como colofón a esta amalgama de críticas no podía faltar una a la iglesia. En la ceremonia nupcial, antes de que la princesa y el futuro príncipe fueren a contraer matrimonio, la guía espiritual sermonea a los asistentes del siguiente modo: “Hermanos, reunidos en este edificio extremadamente grande, diseñado para hacernos sentir insignificantes, pedimos al Dios invisible que vele por nosotros, si es que él, ella o ello es capaz de cosas como velar por nosotros”. Sencillo y arrollador discurso, con lenguaje inclusivo incluido.
Ante esta perorata uno de los asistentes afirma que esta religión está todavía “en edad temprana”, al igual que la serie que recientemente podemos disfrutar en Netflix. Pese a no ser tan buena como sus dos hermanas mayores (era prácticamente imposible) y aun quedando mucho rodaje todavía, Matt Groenning y su equipo han vuelto a escena en el 2018 con este nuevo proyecto que no dejará indiferente a nadie. (des)encanto todavía tiene mucho que decir.

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