#MeToo y la opinión pública discursiva

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E

l público menos atento continúa planteando incógnitas. Los datos que sobre él ofrecen las encuestas son escasos o engañosos. Pero representa la mayoría de los ciudadanos, que siguen el discurso oficial mediante conversaciones e impresiones superficiales recogidas de los medios. Como Zaller, Gamson no exige del ciudadano información plena y reconoce que los medios reproducen el discurso de las élites.

Sin embargo, no reduce el público a un agente reactivo que solo se expresa en las encuestas. Los ciudadanos pueden indignarse y querer cambiar las cosas, buscando los argumentos en los medios. Ahora no interesa el porcentaje que suscribe una opinión, sino cómo podemos convertirnos en agentes colectivos.

Gamson parte de premisas bien explícitas: “La gente no es tan pasiva. La gente no es tan tonta. Y la gente negocia el significado de los mensajes mediáticos de formas complejas, según los temas y su implicación en los mismos”.

El consumo y el debate de los mensajes mediáticos podría transformar a la audiencia en un agente social, permitiéndole elaborar tres marcos discursivos: 1) indignación, 2) capacidad para actuar y 3) una identidad común. Veamos cómo.

  • 1)El movimiento #Metoo comenzó a través de Twitter a causa de los abusos sexuales de un poderoso del mundo de Hollywood, Harvey Wenstein. Las denuncias las realizaron varias actrices que habían sufrido los agravios del personaje.
  • 2) Muchas mujeres alrededor de todo el mundo se indignaron compartiendo sus experiencias personales mostrando como el machismo seguía (y sigue) incrustado en la sociedad actual.
  • 3) El #Metoo desembocó en el movimiento feminista más importante de los últimos tiempos, con movilizaciones alrededor de todo el planeta pidiendo una justicia real para las mujeres y la completa igualdad de derechos; en contra del modelo patriarcal.
movimiento feminista

El movimiento feminista se ha acentuado en los últimos tiempos

Estos tres marcos se forman en procesos simultáneos, influyéndose y reforzándose uno a otro. Los gestores de la opinión pública no fomentan la acción colectiva de la audiencia, salvo en casos contados. En el movimiento antes citado muchos políticos acabaron dando “el visto bueno” ante la magnitud del asunto. Además, se ha llegado a realizar estrategias para hacer campaña con este movimiento; recuerden la ley que quería promover la ministra Calvo, “Si una mujer no dice sí expresamente, todo lo demás es no”. Decisión tomada justo después del caso de La Manada.

Salvo en este caso, que más que empatía es estrategia política, los políticos apenas movilizan al ciudadano. Pudiera ser solo en campaña electoral cuando los políticos lucen sus mejores galas haciendo que el ciudadano se movilice.

Por fortuna, el ciudadano dispone de tres fuentes de recursos cognitivos: 1) los medios aportan hechos, personajes y frases estereotipadas, que forman el “conocimiento cultural”; 2) la experiencia propia aporta ejemplos concretos sobre cuestiones abstractas y nutre el “conocimiento personal”; 3) el “conocimiento popular”, más extendido y aceptado, aporta frases como “así son las cosas”.

Si seguimos con el ejemplo anterior podemos ver que 1) los medios de comunicación, a raíz del #Metoo comenzaron a mostrar noticias relacionadas con el machismo y el feminismo constantemente; 2) Muchas mujeres comenzaron a compartir sus experiencias personales mediante diferentes vías y medios de comunicación; 3) Finalmente el “conocimiento popular”, ratificó el machismo imperante demostrado en clichés, micromachismos o el lenguajes sexista.

Tracemos una línea que recorra el movimiento feminista y vemos cómo la gente elabora marcos de acción colectiva con “estrategias integradoras” de esos recursos cognitivos. Las experiencias de las mujeres que han pasado por situaciones machistas se concretan y se individualizan. Los medios ponen el foco en el movimiento feminista. Y, por último, las mujeres se movilizan observando la cantidad de mujeres damnificadas por estos temas.

Gamson subraya que la dependencia cognitiva de la audiencia respecto a los medios depende del tema. Aumenta, por lógica, si está alejado de nuestra experiencia directa y si los medios solo presentan un marco monolítico, al que no podemos aplicar el conocimiento popular.

Podemos distinguir distintos sectores del público, según sus recursos y estrategias: 1) Los grupos que valoran el “conocimiento cultural” recurren a los medios y, por tanto, pueden verse muy influidos por ellos. Sus opiniones son muy inestables y cambian según la cobertura periodística. Recientemente muchas chicas tenían como referente del feminismo a Leticia Dolera y tras la noticia de que despidió a una mujer por estar embarazada pasaron a verla como un fraude para el feminismo. 2) Los ciudadanos que priman la experiencia personal permanecen relativamente inmunes. Ignoran o descartan los macos periodísticos, tanto si apoyan como si contradicen sus experiencias o el saber popular. Muchas mujeres también son reacias a este movimiento ya que no se ven representadas y piensan, según sus propias experiencias, que la situación de la mujer no es mala en diferentes términos. 3) Los grupos que emplean estrategias integradas son los más autónomos, porque seleccionan la información. Aceptan los mensajes que coinciden con su experiencia y con la sabiduría popular. Pero les afectan los silencios mediáticos. Muchas mujeres critican los abusos de mujeres que presentan denuncias falsas por violencia machista, así como la hipocresía en determinados momentos de grupos feministas.

Otros autores también condicionan el efecto de los medios al tipo de audiencia y a su relación con el tema. En muchos asuntos, “la gente resumen y evalúa las noticias a la luz de su conocimiento pasado y decide en qué medida se ajustan a la realidad que han vivido de forma directa o vicaria” (Graber, 1988). Neuman y sus colaboradores (1992) han mostrado que las diferencias individuales permiten al público inferir significados, establecer paralelismos y conectar los temas presentados por los medios.

Esto explica por qué muchas mujeres discrepan del feminismo actual. Muchas que no hayan tenido demasiadas malas experiencias en relación al machismo piensan que realmente “no es para tanto”. Estos autores dibujan un modelo circular de la “construcción mediática” de la opinión pública integrando todos los participantes.

 

Feminismo

Muchas personas discrepan de ciertos aspectos del actual feminismo

 

Las fuentes (sobre todo las oficiales) interpretan las noticias para los periodistas. Les proporcionan el ángulo o marco que se ajusta a sus intereses, esperando que lo incorporen a la información. Los periodistas reconstruyen la realidad para la audiencia, con las limitaciones que imponen sus organizaciones sobre la demanda de la audiencia. Finalmente, los ciudadanos reconstruyen una versión de la realidad con su experiencia, la conversación en grupos próximos, y las interpretaciones que elaboran (Neuman y otros, 1992).

Dese Moncloa lanzan un mensaje que habla sobre la llegada del Aquarius a Valencia rescatando a más de 600 personas varadas en el mar. Los periodistas toman este mensaje y dependiendo de las rutinas, la línea editorial o la audiencia tratarán la noticia como un rescate o bien hablarán de los altos números de la inmigración en España. Los ciudadanos sacarán sus propias conclusiones basándose en la experiencia propia, las conversaciones con sus amigos y, finalmente, dependiendo de las ideologías correspondientes y de dónde hayan sacado la información sostendrán que ha sido una buena operación o, por el contrario, que ha sido una irresponsabilidad del gobierno.

Otra conclusión asentada es que la interacción entre el discurso público y la conversación interpersonal no debe plantearse en términos excluyentes. Ambas fuentes de información pueden complementarse o anularse (Lenart, 1994). Por tanto, la conversación de la opinión pública discursiva puede amplificar, redefinir, atenuar o anular los mensajes dominantes en la esfera pública.

En definitiva, la independencia del público depende de si las instituciones gestoras de la opinión pública son abiertas o cerradas, plurales o monolíticas. Estas condicionan los recursos e intereses percibidos del público para influir en ellas y procesar sus mensajes.

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